La autonomía  estratégica de Ecuador frente a China y Washington

El viaje del presidente Daniel Noboa a China ocurre en un momento especialmente delicado para la política exterior y económica ecuatoriana. China es uno de nuestros dos mercados fundamentales para las exportaciones no petroleras y un actor relevante en infraestructura, energía, minería y financiamiento. Al mismo tiempo, la relación con Estados Unidos se ha estrechado de manera cualitativa en seguridad, en un contexto regional en el que Washington ha pasado de la cooperación tradicional a acciones operativas mucho más agresivas contra organizaciones criminales transnacionales.

La pregunta para Ecuador ya no es simplemente cómo mantener buenas relaciones con ambas potencias. Es cómo hacerlo cuando comercio, seguridad, tecnología, inversión y geopolítica empiezan a formar parte de una misma arquitectura. Mi posición parte de dos realidades. Ecuador necesita a Estados Unidos para enfrentar una amenaza de seguridad que ha desbordado capacidades nacionales. Pero también necesita preservar sus mercados y fuentes de divisas. En una economía dolarizada, perder innecesariamente acceso a Estados Unidos o China no es un problema diplomático abstracto: puede convertirse en un problema de crecimiento, empleo y liquidez externa.

La importancia actual de Washington no debería medirse únicamente por el monto nominal de la asistencia de seguridad. El cambio relevante es cualitativo. Estados Unidos ha designado a organizaciones criminales latinoamericanas como amenazas terroristas y ha ampliado operaciones marítimas y militares contra presuntas redes de narcotráfico. Para Ecuador, donde los grupos de delincuencia organizada (GDO) han penetrado puertos, costas, cárceles y economías locales, inteligencia, tecnología, interdicción y cooperación operacional pueden tener un valor considerable.

Pero esa misma capacidad introduce riesgos que Ecuador no debe minimizar. Reuters documentó recientemente testimonios de pescadores ecuatorianos afectados por ataques contra embarcaciones en el Pacífico y cuestionamientos sobre la identificación de objetivos. El caso es especialmente sensible cuando las operaciones ocurren en aguas ecuatorianas o en zonas vinculadas a las Galápagos. Cooperar contra los GDO es necesario; exigir reglas claras sobre inteligencia, soberanía, debido proceso, identificación de objetivos, transparencia y protección de civiles también lo es. Una alianza estratégica no puede significar un cheque en blanco. Precisamente porque la cooperación con Estados Unidos es valiosa, Ecuador debe definir con claridad sus salvaguardas.

Para evaluar la relación económica con Estados Unidos y China conviene retirar el petróleo del análisis. El crudo es un bien relativamente fungible: puede redirigirse entre compradores, aunque existan costos logísticos y descuentos. La vulnerabilidad mayor está en productos cuyos mercados se construyen durante años y no pueden reemplazarse rápidamente sin perder precio, volumen o empleo.

Por eso el indicador relevante son las exportaciones no petroleras y, dentro de ellas, la concentración por producto y destino. En 2025 las exportaciones no petroleras ecuatorianas alcanzaron US$29.402 millones. Estados Unidos fue el principal destino, con 22,3% y un crecimiento anual de 30,3%. China fue el otro gran mercado. En los primeros cuatro meses de 2026 la situación se invirtió: China compró US$2.340 millones, 24,4% del total, y Estados Unidos US$2.292 millones, 23,9%. Juntos absorbieron 48,3% de las exportaciones no petroleras del Ecuador.

Esto significa que casi uno de cada dos dólares generados por nuestras exportaciones no petroleras depende actualmente de esos dos mercados. Para una economía dolarizada, esa concentración convierte la relación con Washington y Beijing en una cuestión macroeconómica.

Aunque el Banco Central clasifica al camarón como exportación tradicional, económicamente merece una categoría propia. En 2025 generó aproximadamente US$8.400 millones y se convirtió en el principal producto de exportación del país, superando al petróleo. Entre enero y mayo de 2026 generó otros US$3.892 millones, 12% más que un año antes.

China es su principal mercado. En enero de 2026, el camarón representó 50,1% de todas las exportaciones no petroleras ecuatorianas hacia China; entre enero y abril representó 52,2%. Estados Unidos, a su vez, es un segundo mercado fundamental y en 2025 registró un fuerte crecimiento de las compras ecuatorianas de camarón. Esta doble exposición es precisamente la razón por la que el sector resulta tan útil para entender la geopolítica económica del Ecuador. China aporta escala. Estados Unidos aporta diversificación y un mercado importante para productos de mayor valor agregado. Ninguno puede sustituir inmediatamente al otro.

Las recientes suspensiones chinas lo demostraron. Catorce empresas camaroneras ecuatorianas han sido afectadas por restricciones de importación originadas en procesos iniciados entre octubre de 2025 y 2026. Desde el 30 de junio, seis empresas -siete plantas- fueron suspendidas por observaciones relacionadas con residuos de metabisulfito de sodio y virus de mancha blanca, según la información pública disponible. El episodio presionó precios y abrió el riesgo de redirigir volúmenes importantes hacia otros mercados.

El mensaje es doble. Ecuador necesita defender el acceso al mercado chino utilizando plenamente los mecanismos sanitarios y de consulta del TLC. Pero también necesita acelerar la diversificación del camarón hacia Estados Unidos, Europa, Japón y otros mercados. La estrategia correcta es China más diversificación, no China o Estados Unidos.

Existe además otra dimensión que merece mayor atención. La integración comercial con China está creciendo también por el lado de las importaciones. Las importaciones no petroleras provenientes de China pasaron de alrededor de US$5.140 millones en 2023 a US$6.038 millones en 2024 y US$7.822 millones en 2025. China representó ya 32,3% de todas las importaciones no petroleras ecuatorianas en ese último año. Esto no debe interpretarse automáticamente como algo negativo. Una parte importante de esas compras corresponde a maquinaria, equipos, insumos y bienes que pueden reducir costos y aumentar la productividad de empresas y consumidores ecuatorianos.

La relación comercial con Estados Unidos tiene una composición diferente. En 2025 fue el mercado no petrolero más dinámico del Ecuador. El Banco Central destaca aumentos importantes en camarón, cacao, elaborados de cacao, oro, frutas y banano, además de la importancia histórica de flores y productos agroindustriales. Esto importa porque muchos de esos mercados son difíciles de sustituir. Una rosa producida para San Valentín en Estados Unidos, un alimento procesado diseñado para un canal específico o un producto certificado para un comprador determinado no pueden redirigirse automáticamente a otro país al mismo precio. La dependencia relevante no es solo cuánto vendemos, sino cuán costoso sería perder ese mercado.

Por eso mi crítica al Acuerdo de Comercio Recíproco firmado con Estados Unidos no parte de negar la necesidad de una relación comercial más profunda. (El policy paper sobre este tema puede ser leído en www.leapcenter.blog). Al contrario: precisamente porque Estados Unidos es un mercado extraordinariamente importante, Ecuador necesitaba negociar bien. Como analicé anteriormente en LEAP, el acuerdo no es un TLC convencional. Ecuador asume compromisos amplios en materia arancelaria, regulatoria, inversión y seguridad económica. El texto vincula explícitamente comercio con seguridad nacional, controles de exportación, política migratoria, sanciones e inversiones estratégicas, e incluye una cláusula que permite a Estados Unidos terminar el acuerdo si considera que un futuro acuerdo preferencial ecuatoriano con un tercer país lo socava sustancialmente. Y el camarón no tiene acceso preferencial.

Cuando Estados Unidos y China absorben conjuntamente cerca de la mitad de nuestras exportaciones no petroleras, preservar acceso a ambos mercados deja de ser equidistancia diplomática y se convierte en resiliencia macroeconómica. Esto tampoco significa aceptar una dependencia excesiva de ninguno. La verdadera estrategia debe ser reducir concentraciones: más destinos para el camarón, más productos hacia China, más valor agregado hacia Estados Unidos, más Europa y Asia, y nuevas fuentes de inversión. Autonomía estratégica significa, en este contexto, diversificar dependencias para preservar capacidad de decisión.

El éxito de la visita a China no debería medirse por el número de reuniones o memorandos. Deberíamos preguntar si se levantan o encaminan las suspensiones que afectan a las camaroneras; si aparecen nuevas oportunidades para productos ecuatorianos; si se destraban controversias en proyectos existentes; y, sobre todo, si la relación genera nueva inversión productiva ejecutable.

Y debemos aplicar el mismo estándar a Washington: qué acceso comercial adicional obtuvimos, qué productos quedaron efectivamente protegidos, qué compromisos asumimos y hasta dónde debe llegar la cooperación de seguridad. Estados Unidos y China defenderán sus propios intereses. Ecuador debe hacer lo mismo.

La rivalidad entre Washington y Beijing probablemente continuará profundizándose. La presión alcanzará comercio, tecnología, infraestructura, minerales, datos, financiamiento y seguridad. Ecuador no puede controlar esa rivalidad. Sí puede controlar cuánto depende de cada potencia, qué obtiene a cambio de esa dependencia y qué salvaguardas construye.

Necesitamos a Estados Unidos como socio estratégico de seguridad y como uno de nuestros principales mercados. Necesitamos a China como mercado crítico para nuestro principal producto de exportación y como fuente potencial de inversión. Necesitamos también Europa, Asia y nuevos mercados que reduzcan la concentración. El recientemente firmado acuerdo con Canadá abona en este sentido. La política exterior de un país pequeño no debe consistir en escoger quién ejercerá mayor influencia sobre él. Debe construir suficiente capacidad, diversificación y credibilidad para decir sí cuando una relación beneficia al país y no cuando compromete innecesariamente sus intereses.

Notas y fuentes de trabajo

Banco Central del Ecuador, Evolución de la Balanza Comercial por País, cierre 2025 y enero-abril de 2026.

Banco Central del Ecuador, ‘Las exportaciones impulsaron un superávit comercial de USD 2.144 millones en los primeros cinco meses de 2026’, 10 de julio de 2026.

Banco Central del Ecuador, Informe de evolución de la economía ecuatoriana en 2025 y perspectivas 2026.

Office of the U.S. Trade Representative, United States-Ecuador Agreement on Reciprocal Trade, firmado el 13 de marzo de 2026.

Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca, documentación oficial del Tratado de Libre Comercio Ecuador-China.

Reuters, ‘Between cartel threats and US airstrikes, Ecuador fishermen have nowhere to hide’, 15 de agosto de 2026.

Primicias, información sobre las 14 camaroneras ecuatorianas suspendidas para ingresar a China, julio de 2026.

LEAP Center, Policy Paper previo sobre el Acuerdo de Comercio Recíproco Ecuador-EE. UU. (marzo de 2026).