Súper Niño: 6 decisiones que mejorarían la prevención en Ecuador

Un evento sin precedentes exige decisiones con precedentes

El Niño 2026 no es «otro invierno fuerte». La NOAA estima un 83 % de probabilidad de que supere a todos los eventos registrados desde 1950, y el Comité ERFEN reportó a inicios de octubre una anomalía de +4,7 °C en la región Niño 1+2, frente a nuestra costa. En Guayaquil cayeron 112 mm en una sola noche de octubre: diecinueve veces lo que suele llover en todo el mes. Y lo más fuerte, según los científicos, está por venir entre noviembre y marzo.

En LEAP solemos hablar de políticas públicas y decisiones. Esta es una de las más exigentes que enfrenta el Estado ecuatoriano en una generación, porque se toma con el reloj en contra y bajo incertidumbre. La pregunta de fondo no es si el Gobierno «está haciendo algo», sino si está tomando decisiones con la información correcta, a tiempo, y si esa información llega a quien la necesita: el alcalde, el agricultor, el banco y la familia que vive junto al estero.

Prevenir es, ante todo, un problema de información de calidad.

Lo que ha hecho el Gobierno de Noboa

El Gobierno ha activado la arquitectura formal de respuesta: alertas escalonadas, un decreto de prioridad nacional y un plan de gasto contingente. Lo que aún no se ve es el detalle: cuánto, dónde, cuándo y cómo se mide.

Fecha (2026)MedidaQué se sabeQué no se sabe
5 novDecreto Ejecutivo 529: diferimiento de cuotas de créditoBancos y cooperativas «podrán» diferir hasta 90 días las cuotas de los afectados, sin multas ni intereses de mora; a pedido del deudor, no automáticoQuién califica como afectado; si se cobran intereses normales; reglas de la Junta, pendientes en 15 días
17 octPlan preventivo de USD 650 millonesFondos fiscales para cantones en emergencia; prioridad Manabí, Guayas y El Oro; ministros desplegados en territorioDesglose por sector o provincia, cronograma y decreto que lo formaliza
15 sepArticulación andina vía CAPRADEEcuador preside el comité andino; intercambio de información con Bolivia, Colombia y PerúAcuerdos o protocolos concretos de datos
31 agoDecreto Ejecutivo 485Prioridad nacional; ministerios deben garantizar recursos; ERFEN debe reforzar el monitoreoMontos; no declara emergencia ni excepción
29 agoAlerta roja nacional (Resolución SNGR-238-2026)Activa COE, planes de contingencia, evacuación anticipada y comunicación ciudadana; 1,4 millones de personas expuestasCumplimiento por cada GAD
31 julFondo de resiliencia climáticaUnos USD 600 millones respaldados por FMI, Banco Mundial, BID y CAFTamaño exacto y reglas de uso
18 may y 20 julAlertas amarilla y naranja143 cantones y 491 parroquias en riesgo—

La alerta que no mira el Gobierno: el crédito

El dato que circula sobre «7.000 millones en riesgo» proviene del Observatorio del Crédito de Aval Buró. Hay que leerlo con precisión: son USD 7.349 millones de cartera ubicada en parroquias susceptibles a El Niño, no pérdidas ya ocurridas. La pérdida esperada en esas zonas es de USD 776 millones, y Guayas concentra el 59 % de la exposición.

Lo revelador está en la morosidad. En los cantones susceptibles, el 12 % de las operaciones comerciales ya tiene al menos un día de mora, el doble que en el resto del país. Equifax estima que en El Oro el 21 % de los clientes con crédito vive en zonas de alta susceptibilidad a inundaciones (Expreso).

El 5 de noviembre, el Gobierno respondió con el Decreto Ejecutivo 529. Las entidades financieras «podrán» diferir hasta 90 días las cuotas de los deudores afectados, que pasan al final del crédito sin intereses de mora ni multas (El Universo). Es un alivio necesario, pero voluntario para la banca y no automático: no basta con vivir en una zona afectada, hay que pedirlo (El Comercio). Tampoco define quién es «afectado» ni aclara si se siguen cobrando los intereses normales. Esas reglas quedan en manos de la Junta de Política y Regulación Financiera, que tiene 15 días para emitirlas.

La herramienta no es nueva. Noboa la usó en noviembre de 2024 por los apagones, con el Decreto 444, también opcional y por 90 días (Primicias), y no hay datos públicos de cuántas personas la usaron. La información para hacerlo mejor ya existe: Aval Buró identificó las parroquias expuestas y la SNGR registra a los afectados. Con esos datos, el alivio podría ofrecerse de forma automática en las parroquias afectadas, dejando a cada familia la opción de rechazarlo, en lugar de esperar a que cada una lo pida en una ventanilla.

Qué hacen nuestros vecinos

Perú y Colombia ponen cifras, plazos e instrumentos legales sobre la mesa. Esa es la diferencia que más pesa frente a Ecuador.

PaísInstrumentoRecursosLo destacable
PerúEstado de emergencia en 796 distritos de 24 regiones (julio); Plan Multisectorial ante Lluvias Intensas 2025-2027Más de S/ 4.200 millones (unos US$ 1.218 millones) en prevención y más de US$ 2.000 millones en fondos contingentes (Caretas)Metas físicas públicas: 735 km de ríos y quebradas limpiados de tierra y piedras, 118 km de riberas protegidas, 52 puentes modulares; avance financiero reportado (66 % del plan de S/ 798 millones, unos US$ 231 millones, a mayo)
ColombiaDeclaratoria de desastre nacional, Decreto 0802 del 23 de julio, por 12 meses (RCN)4 billones de pesos (unos US$ 1.256 millones al cambio actual; US$ 970 millones al cambio de julio, cuando se anunció) trasladados a la UNGRD (Vanguardia)Subcuenta exclusiva para El Niño en el fondo de riesgo; 558 municipios mapeados con riesgo de desabastecimiento de agua; control explícito contra la corrupción
Centroamérica (El Salvador, Guatemala, Honduras)Protocolos de acción anticipatoria activados en marzo (Anticipation Hub)US$ 10,5 millones del CERF de la ONUAyuda entregada antes del impacto, con disparadores definidos de antemano

Conversiones al tipo de cambio del 23 de octubre de 2026: S/ 3,448 por dólar (BCRP vía TuCambista) y COP 3.185 por dólar (TRM, Portafolio). Para comparar: el plan de Ecuador es de USD 650 millones.

Tres lecciones saltan a la vista. Perú publica metas físicas y avance de ejecución, lo que permite a cualquier ciudadano fiscalizar. Colombia separa los fondos en una subcuenta propia, lo que facilita rastrear cada peso. Y Centroamérica actúa antes del desastre con reglas acordadas de antemano, en lugar de esperar a contar damnificados.

Ecuador figura entre los países con marcos de acción anticipatoria «activos o en desarrollo», pero no hay registro público de que se hayan activado en 2026.

La alerta que llega al celular

La tecnología para avisar a tiempo ya existe y, en parte, ya cubre a Ecuador. Lo que falta es que el Estado la adopte como propia y la conecte con sus decisiones.

Google Flood Hub ya funciona aquí, pero por fuera del sistema oficial. La plataforma pronostica crecidas de ríos con hasta siete días de anticipación en 150 países, Ecuador incluido. Desde 2026 también pronostica inundaciones repentinas en zonas urbanas con hasta 24 horas de anticipación (Google, agosto 2026). Sin embargo, la propia herramienta se presenta en Ecuador como información «no oficial», y no hay evidencia de un acuerdo con el INAMHI o la SNGR (Expreso; Primicias).

Google ofrece dos vías que un Estado puede aprovechar. La primera es una API pública para integrar sus pronósticos en sistemas propios. La segunda es un modelo hidrológico de código abierto para que los servicios meteorológicos nacionales lo combinen con sus propios datos. En Nigeria, esa API permitió entregar dinero en efectivo a familias antes de que llegara el agua.

Perú ya envía alertas a los celulares; Ecuador no. El SISMATE peruano usa cell broadcast, mensajes que suenan y vibran en todos los teléfonos de una zona sin necesidad de una app. Funciona desde 2021, y el INDECI lo habilitó para ordenar evacuaciones por lluvias (Exitosa). En Ecuador, ARCOTEL consultó una norma similar en 2020 (Eleos), pero no hay registro público de un sistema operativo.

La alerta roja exige un «plan de comunicación ciudadana». En 2026, ese plan no puede depender solo de ruedas de prensa y de cuentas en X.

Alertas que llegan tarde, o que no dicen qué hacer

El INAMHI sí emite avisos. El problema es que son demasiado amplios en espacio y tiempo, están escritos en lenguaje técnico y no llegan al celular de quien está en riesgo. Las dos tormentas de octubre en Guayaquil lo muestran con claridad.

Fecha (oct 2026)Qué avisó el INAMHIQué pasó
27Pico de lluvia en Guayaquil entre las 15:30 y las 16:00, replicado por el COE NacionalEn gran parte de la ciudad no llovió (Extra)
26Advertencia el día anterior y un aviso de corto plazo dos horas antes, con una ventana de 22 horas (14:00 a 10:00)63 mm en una hora y hasta 130 mm en el día; 89 puntos anegados y un joven muerto en Flor de Bastión. La ciudad colapsó en las dos primeras horas (Primicias; Primicias)
16Advertencia N° 80 hasta el domingo 18: Guayaquil en nivel «medio»; «núcleos de tormenta severos» en el eje Quevedo–Babahoyo (El Diario)La noche del 18 al 19 cayeron 112 mm en el aeropuerto, 19 veces el promedio de todo octubre

El gerente de Segura EP lo resumió: el pronóstico incluía lluvia, «pero no la intensidad ni la magnitud» registradas. La causa de fondo la explicó María del Pilar Cornejo, de la ESPOL y primera secretaria de Gestión de Riesgos del país: «No tenemos radares (meteorológicos) en la Costa que nos indiquen lo que va a pasar con precisión de minutos». Sin radar, una tormenta de barrio es invisible hasta que descarga. Y cada pronóstico fallido erosiona la confianza de la gente en el siguiente.

Cómo lo resuelven otros

  • Estados Unidos (NOAA). Las alertas de inundación repentina se basan en impactos: dicen la amenaza, la fuente (radar, pluviómetros u observadores) y el impacto esperado. Solo las de daño «considerable» o «catastrófico» suenan en el celular, para no cansar a la gente con falsas alarmas (NOAA). Es lo opuesto al formato del INAMHI, que describe fenómenos, como «núcleos de tormenta severos», pero no su impacto en un lugar concreto.
  • Google. Su pronóstico inmediato con IA (nowcasting) calcula la lluvia de las próximas 12 horas en intervalos de 15 minutos y con unos 5 km de resolución. Se basa en satélites, justo lo que sirve donde no hay radar (Google Research). Google indica que está disponible en «América Latina», sin detallar países (Ayuda de Google). En búsquedas del 3 de noviembre de 2026 no apareció ni para Guayaquil ni para Santo Domingo, donde llovía en ese momento: el buscador mostraba solo el pronóstico estándar. No hay evidencia pública de que funcione en Ecuador.
  • Brasil. Desde 2025, la Defensa Civil envía alertas por cell broadcast a todos los municipios del país. En el primer semestre de 2026 emitió 1.768 alertas extremas, cuatro veces más que un año antes (Teletime). El sistema también deja lecciones: a veces la alerta llega cuando ya pasó lo peor, el exceso de mensajes cansa a la gente y en junio un ciberataque envió alertas falsas a 30 millones de personas (Canaltech).

Google ya muestra las alertas del INAMHI, y eso revela el problema. El INAMHI está registrado ante la OMM como autoridad de alerta y publica sus advertencias en formato CAP (OMM), el estándar con el que Google difunde alertas oficiales (Google). Una búsqueda de «clima Guayaquil» el 3 de noviembre de 2026 mostró, en rojo, una «Alerta por tormenta eléctrica» del INAMHI. Pero la alerta tenía como zona «Esmeraldas, Noroccidente de Pichincha e Imbabura», aparecía también a quien buscaba Guayaquil o Santo Domingo y estaba vigente casi tres días, del 1 de noviembre a las 15:00 al 4 de noviembre a las 10:00 (alerta CAP del INAMHI). Su campo de instrucciones enumera impactos posibles, como acumulación de agua o descargas eléctricas, pero no dice a la gente qué hacer.

La tubería de difusión ya existe. Lo que falta es lo que viaja por ella: alertas precisas por barrio y por hora, escritas para ciudadanos y que suenen en el celular.

Lo que falta

Ecuador tiene la ciencia: el ERFEN, el INOCAR, el INAMHI y el CIIFEN están entre las mejores redes de monitoreo de El Niño del mundo. La brecha está en lo que pasa entre el dato y la decisión.

  1. Transparencia del gasto. Los USD 650 millones no tienen desglose público por provincia, sector ni cronograma. Perú publica kilómetros de ríos limpiados y porcentaje de ejecución; Ecuador publica montos globales.
  2. Fondos rastreables. No existe una cuenta separada para El Niño, como la subcuenta colombiana. Sin ella, es difícil saber qué se gastó en prevención y qué en respuesta.
  3. Alerta al ciudadano. No hay un sistema de alertas por celular operativo ni una integración formal con Google Flood Hub, que ya pronostica inundaciones urbanas con 24 horas de anticipación.
  4. Información local. Los pronósticos oficiales son regionales. Una familia en Guayaquil o un pescador en Puerto Cayo no tienen un pronóstico oficial de su barrio o su playa.
  5. Protección financiera. Con USD 7.349 millones de cartera expuesta, el Decreto 529 permite diferir cuotas, pero es voluntario para la banca, depende de que cada deudor lo pida, no define quién califica y no obliga a reportar cuántos créditos se difieren. Y lo más importante, las pérdidas pueden ser completas, en cuyo caso el tratamiento de diferimiento depende de cada caso y de la capacidad de pago posterior al evento.
  6. Acción anticipatoria. Los protocolos para entregar ayuda antes del impacto existen en el papel, pero no se han activado. La propia SNGR calcula 145.523 posibles damnificados.
  7. Corresponsabilidad local. El decreto «insta» a los GAD, pero no hay un tablero público que muestre qué municipio cumplió su plan. El propio Gobierno admitió que Los Ríos no acogió todas las recomendaciones técnicas de dragado.
  8. La Sierra olvidada. El debate se concentra en las inundaciones de la Costa, mientras el Austro enfrenta riesgo de sequía, incendios y presión sobre la producción de alimentos (El Comercio).

Seis decisiones que se podrían tomar para las próximas semanas

La ventana para prevenir se mide en semanas. Estas seis decisiones no requieren obras gigantes, sino voluntad política y gestión de información:

  1. Publicar un tablero abierto del plan de USD 650 millones, con montos por cantón, obra, responsable y porcentaje de avance, actualizado cada semana.
  2. Firmar un convenio entre el INAMHI, la SNGR y Google para integrar Flood Hub al sistema oficial, validarlo con datos de estaciones nacionales y emitir sus alertas con respaldo del Estado.
  3. Activar alertas por celular mediante un acuerdo de emergencia entre ARCOTEL y las operadoras, como ya hacen Perú y Brasil, y reescribir las advertencias del INAMHI en formato de impacto: qué barrio, cuánta lluvia, a qué hora y qué hacer.
  4. Completar el alivio financiero del Decreto 529: que la Junta de Política y Regulación Financiera, en sus 15 días, defina quién califica con los datos de la SNGR, ofrezca el diferimiento de forma automática en las parroquias afectadas con opción de rechazarlo, aclare si se cobran intereses normales y publique cada mes cuántos créditos y montos se difirieron. Y que los diferimientos dependan de las pérdidas totales o parciales y de la capacidad de pago posterior al evento.
  5. Activar la acción anticipatoria: transferencias y kits entregados antes del pico de diciembre a las familias en zonas de riesgo identificadas por la SNGR.
  6. Instalar radares meteorológicos en la Costa, empezando por Guayaquil, y usar mientras tanto el satélite y el nowcasting con IA para avisar con minutos u horas, no con días, de anticipación.

Decidir antes de que llueva

En 1997-1998, El Niño dejó en Ecuador 244 muertos y más de 30.000 desplazados. Casi tres décadas después, tenemos satélites, boyas, inteligencia artificial y una comunidad científica de primer nivel. Si el resultado vuelve a ser parecido, no será por falta de datos, sino por falta de decisiones.

El Decreto 529 lo ilustra. Es un alivio útil, pero llega cuando ya hay 11 fallecidos y 48.958 personas impactadas, según la SNGR (El Diario), y depende de que cada familia lo pida a su banco. Prevenir habría sido tenerlo listo, con reglas claras y datos de quién califica, antes de las tormentas de octubre.

Liderar en una crisis previsible no consiste en reaccionar con rapidez, sino en decidir antes de que la crisis llegue. Y para eso, la información de calidad tiene que salir de los laboratorios y llegar al celular de cada ciudadano.


Fuentes


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